siete pecados | ira (continuación…)

Creo que algunos podrán argumentar que el enojo tiene su utilidad. Al final del día somos humanos (con sus bizarras excepciones). Hacer o recibir una fuerte llamada de atención puede ser útil dejar una marca y recuerdo relevante de algo está mal y no debe volver a ocurrir.

Por ponerlo de alguna manera, dejar un hito en la mente de las personas involucradas del error y su consecuencia.

Para afuera…

Alguien que requiere de recurrir al enojo para hacer un punto de la importancia de algo que salió o va mal seguramente requiere algo más de esfuerzo en planeación, monitoreo, administración, análisis, diseño, lidereo o documentación. Alguna o todas las anteriores.

Para adentro…

Por otro lado alguien que requiere de una fuerte llamada de atención para atender un punto importante, por ejemplo:

  • Proveedores que sólo corrigen el camino cuando se amenaza con retirar la cuenta del cliente.
  • Programadores que se ponen las pilas después de recibir una fuerte llamada de atención.
  • Líderes de proyecto que únicamente dan prioridad a un cliente cuando está molesto.
  • Incluso clientes que permiten que se acumule la facturación hasta que el servicio es cortado o suspendido.
  • o… [coloque aquí su ejemplo]

Es cierto, hay personas así. Pero si lo destilas hasta su esencia, los miembros de tu equipo que requieren de tener encima al “perro ovejero”, no son realmente valiosos. Por lo menos no al largo plazo.

El enojo continúa siendo un síntoma/parche/desgaste que existe falta de algo más constructivo.


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