1+1+1+1+1…

Observando lo obvio:

Un proyecto que tiene un mes de atraso se atrasó primero una día, luego otro, luego otro… luego una semana… luego dos, luego tres y así “súbitamente” estamos un mes tarde y hay caos.

La falta de un monitoreo constante de proyectos y tareas cotidianas sumado a la costumbre operativa de atender primero lo urgente en lugar de lo importante hace que “derepente” aparezcan retrasos graves y difíciles de remediar.


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